Comentando a 1 Corintios 9:19-23

19 " Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número.
19. Libre. Ver com. vers. 1. Pablo vuelve al tema del cap. 8: 9-13. Afirma que no permitirá que su libertad se convierta en una piedra de tropiezo para los débiles. Prosigue dando otros consejos de renunciar a sus derechos por causa de otros.

Me he hecho siervo. Literalmente "me he esclavizado". Pablo estaba dispuesto a trabajar para beneficio de otros, como un esclavo lo hace sin recompensa ni paga. Como un esclavo que desea agradar a su amo o porque estaba forzado a hacerlo, él estaba dispuesto a conformarse con los hábitos, las costumbres y las opiniones de otros hasta donde fuera posible, sin claudicar en los principios. Los ministros de Dios siempre deben estar listos para adaptarse y adaptar su ministerio a la idiosincrasia de aquellos para quienes trabajan (ver. 2T 673).

Ganar a mayor número. En la vida de Pablo todas las cosas estaban subordinadas a su gran propósito de predicar el Evangelio y ganar almas para Cristo. Estaba preparado para ser tenido en poca estima, si al hacerlo algunos podían ser ganados para el Señor (ver Rom. 9:3). La loable ambición del apóstol era que pudiera ser usado por el Espíritu Santo para conducir al mayor número posible a que aceptaran ser salvados del pecado mediante Cristo. Esta es la ambición de todo verdadero ministro del Evangelio.

" 20 Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; "
20. Como judío. Aquí y en los vers. 21-22 Pablo presenta en forma más detallada el comportamiento a que se refirió en el vers. 19. Se había comportado en esa forma entre toda clase de gentes. Había predicado mucho entre los judíos, y llegaba hasta ellos desde el punto de vista de un verdadero judío (ver Hech. 13: 14, 17-35; 17: 1-3; 28: 17-20). No sólo adaptaba su predicación a los judíos, sino que también parecía adaptarse a sus costumbres cuando no estaba en juego algún principio (ver Hech. 16: 3; 18: 18; 21: 21-26; 23: 1-6). Conocía muy bien las modalidades de los judíos, ya que él mismo había sido fariseo y miembro del sanedrín (ver Hech. 23: 6; 26: 5; Fil. 3: 5; HAp 83). Pablo usó bien este conocimiento del judaísmo en sus actividades de evangelización entre sus connacionales y en su propia defensa (ver Hech. 23: 6-9). Se amoldaba a las prácticas y a los prejuicios de los judíos hasta donde podía hacerlo con buena conciencia. No los ofendía innecesariamente, sino que se esforzaba por aprovechar su conocimiento de las costumbres y creencias de ellos, de modo que le fuera más fácil presentarles el Evangelio. Su único propósito al adaptarse hasta donde le fuera posible a la filosofía de la vida de los judíos, era conducirlos al Salvador.

Como sujeto a la ley. Los comentadores difieren en la explicación de esta frase. Unos interpretan que el primer grupo mencionado por Pablo en este versículo son los judíos como nación, y que los "que están sujetos a la ley" son los judíos considerados en relación con sus creencias; pero otros explican que "judíos" significa los que lo son por origen, es decir, según la carne, y que los "que están sujetos a la ley" son los gentiles convertidos en prosélitos del judaísmo. Hay otros más que creen que los "sujetos a la ley" son los judíos ortodoxos, o fariseos. Otra explicación es que los dos grupos son idénticos, y que Pablo está usando un recurso literario -el paralelismo- para dar énfasis y preparar el camino para la expresión correspondiente, "los que están sin ley" " (vers. 21). Otro comentador sugiere que esta expresión podría referirse a los que creían que la salvación se gana guardando la ley, como era el caso de los judíos conversos al cristianismo, quienes sostenían que aún estaban obligados a cumplir con todas las observaciones rituales de la ley mosaica para recibir la aprobación de Dios (ver Hech. 15: 1; 21: 20-26). En cuanto al significado de la expresión "bajo la ley", ver com. Rom. 6: 14.

Pablo no violaba innecesariamente las leyes de los judíos. No los reprendía porque respetaran la ley de Moisés, ni se negaba a conformarse con esa ley cuando podía hacerlo sin entrar en componendas. Era tan cauteloso en cuanto a esto que pudo afirmar, cuando fue acusado por los dirigentes judíos, que había guardado las leyes y prácticas judaicas (ver Hech. 25: 8, 28: 17).

Ganar. Pablo no creía que era necesario que los cristianos se conformaran con las leyes ceremoniales ni las observancias rituales, pero anhelaba hacer todo lo posible para crear una impresión favorable, y así estar en mejor posición para convencer a los "sujetos a la ley" de la verdad del Evangelio (ver Hech. 15: 24-29) y "ganarlos"."

21 a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. "
21. Sin ley.
Es decir, los que no conocían los preceptos de la ley como los conocían los judíos; en otras palabras, los gentiles o paganos (ver com. Rom. 2: 14).

De Dios. Para que no fuera mal juzgado y acusado de rechazar toda ley, el apóstol agregó a modo de explicación que en todas sus relaciones con los hombres, ya judíos, ya gentiles, siempre tenía en cuenta su deber para con Dios.

De Cristo. Pablo obedecía a Cristo y seguía sus enseñanzas desde el momento de su conversión. Estaba ligado a él por vínculos de amor, gratitud y deber. El propósito dominante de su vida era prestar obediencia continua y cordial a la voluntad del Salvador.

Para ganar. El único deseo de Pablo, en sus relaciones con todos los hombres, era ganarlos para Cristo.

22 Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. "
22. Débiles.
Aquellos cuya comprensión del Evangelio era limitada y que podrían ofenderse por cosas que eran perfectamente lícitas (ver com. Rom. 14: 1). Cuando trataba con "los débiles", Pablo no se comportaba deliberadamente en una forma que despertara sus prejuicios y confundiera su limitada comprensión de la verdad. No los escandalizaba no adaptándose a sus costumbres en el vestido, alimento y aun en sus servicios religiosos (ver Hech. 16: 1-3; Rom. 14: 1-3, 13, 15, 19-21; 1 Cor. 8: 13). Esta condescendencia ante los puntos de vista de los hermanos más débiles podría haber parecido una debilidad de Pablo; pero en realidad era una señal de que poseía gran fortaleza moral. Seguro como estaba de su conocimiento personal del amor de Jesús y de la supremacía de la única gran verdad de la salvación por la fe en Cristo, bien podía permitirse agradar a los débiles adaptándose a sus peculiaridades en cosas que no eran de mayor importancia, como abstenerse del uso de alimentos ofrecidos a los ídolos (cap. 8: 4, 7-9).

De todo. La versatilidad de Pablo lo capacitaba para adaptarse en diferentes circunstancias a toda clase de personas de cualquier condición, en aquellas cosas que no comprometían ningún principio. Pablo nunca renunciaba a sus principios.

De todos modos. Gr. pántos , " "ciertamente", "definidamente", "al menos"; "a toda costa" " (BJ).

Salve a algunos. Todo lo que hacía Pablo -su rápida adaptación a la sociedad en la que se encontraba y su disposición para ser tolerante y paciente para con la gente- tenía un solo propósito: la salvación de los que creyeran en su mensaje. No se expresaba como si hubiera pensado que todos se salvarían, pues sabía que muchos no creerían (Rom. 9: 27; 11: 5). En su amoldamiento a las costumbres, hábitos y opiniones de toda clase de personas para poder salvar a algunos, Pablo seguía de cerca el modelo del Salvador, descrito por el profeta: " "No quebrará la caña cascada" " (Isa. 42: 1-3). La adaptabilidad es una de las cualidades más útiles que puede cultivar un ministro. Le ayuda a trabajar como Jesús trabajaba: en los hogares de los pobres e ignorantes, entre los mercaderes y comerciantes en los lugares públicos, en los banquetes y diversiones de los ricos, y en su conversación con los sabios. Estará dispuesto a ir a cualquier parte y a usar cualquier método que sea más adecuado con el fin de ganar almas para el eterno reino de Dios, de gloria y de paz (ver MC 14-15; OE 124-125).

23 " Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él. "
23. Por causa del evangelio. Esto revela el principio que motivaba y guiaba a Pablo en todo lo que hacía. Estaba tan consciente de la realidad del amor de Jesús, de la realidad del poder de su resurrección y de la verdad de la misericordia divina para con el pecador arrepentido, que estaba inspirado con una pasión imperecedera de salvar a los hombres, sin importarle cuánto le costara. Lo mismo le sucederá a todos los que son regenerados por el Espíritu Santo y están en íntima comunión con Jesús (ver Hech. 1: 8; 2: 17-18, 21; 4: 13; CC 72-73). El yo desaparece de la vida de aquel que realmente ama al Salvador. Sólo vive para hacer la voluntad de Dios (ver Gál. 2: 20).

Copartícipe de él.
Este es el clímax de la esperanza del apóstol: que pudiera tener el gozo de compartir la recompensa de la vida eterna con aquellos por quienes había trabajado y sufrido. En esta afirmación se puede ver el mismo amor ferviente por sus prójimos que animaba a Moisés, quien no quería ser salvado si Israel no era perdonado y restaurado al favor divino (Exo. 32: 31-32), y también el inexpresable amor de Jesús. El cielo perdería buena parte de su gozo sin la presencia de aquellos por los cuales él murió (Juan 14: 3; 17: 24; cf. MC 72).