COMENTARIOS DE LA LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA

I Trimestre de 2015

Proverbios

Lección 6
7 de febrero de 2015

Lo que consigues no es lo que ves

 

Prof. Sikberto Renaldo Marks

Versículo para Memorizar: “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 14:12).

Introducción

Esta lección parece pesimista. No recuerdo haber leído un texto tan radical en cuanto a la posibilidad de que nosotros, seres humanos, seamos malos y nos engañemos a nosotros mismos. Pero el texto no es pesimista, sino realista. Nosotros somos los que, una vez más, nos engañamos, y muchas veces nos creemos más capaces de lo que realmente somos.

Hay muchas personas, incluso en nuestra iglesia, que creen que son mejores de lo que muestra la realidad. He escuchado a varios predicadores decir cuán bendecidos estamos. He observado cómo algunos líderes exaltan el crecimiento de la iglesia a nivel mundial, aparentemente porque el Espíritu Santo ya está siendo derramado en gran medida. He presenciado shows musicales donde se tiene la certeza de que el Espíritu está en ese lugar, cuando en realidad domina el ruido ensordecer y el mensaje se vulgariza. ¡Nos falta mucha entrega todavía como para ser lo que se describe para el tiempo de la lluvia tardía!

Nuestra real situación se puede describir en pocas palabras: dependemos completamente de Dios, o de nuestro Salvador, para ser transformados en personas perfectas.

Entonces, hemos descendido a tal nivel de degradación que, aun cuando utilicemos nuestra propia capacidad –que de hecho, existe, pero que se ha degenerado a niveles extremos– erraremos. Cuando Adán y Eva pecaron, por un tiempo mantuvieron mucho del vigor inicial con el que habían sido creados. Pero sus hijos nacieron menos capaces, tanto que Caín mató a Abel. La degeneración fue avanzando a tal punto que Dios tuvo que intervenir en la maldad humana, destruyendo a casi todos a través del Diluvio. Después, la raza humana continuó degenerándose, y Satanás continuó contaminando y generando condiciones para que siempre vayamos empeorando. Hay un límite para la degeneración impuesto por Dios, más allá del cual la humanidad se destruiría completamente. En su astucia, el enemigo denomina a esa degeneración como “la fuerza del más apto”, la cual perfecciona la raza humana, cuando –en realidad– lo que sucede es justamente todo lo contrario. Por cierto, estamos muy cerca del límite impuesto por Dios. Tenemos profecías que lo demuestran. Por ejemplo, el matrimonio entre personas del mismo sexo y la violencia generalizada. Pero también tenemos el desafío de que, aún entre las condiciones reales de ese límite, Dios tendrá un pueblo tan sincero, tan ligado a Él, como jamás existió desde que entró el pecado en este planeta.

En cierto modo, a excepción de nuestra comisión dada por Dios como iglesia de los últimos tiempos, Enoc es un ejemplo precedente de las condiciones en las que hoy nos encontramos. Hoy no debemos separarnos físicamente de la humanidad degenerada, pero mentalmente debemos mantenernos puros e incontaminados. Este es un desafío: ser un ciudadano celestial pero viviendo entre ciudadanos terrenales, aun los de la peor especie. El desafío es: ¡sacar de ese ámbito a muchos para vida eterna!

“Enoc era santo. Sirvió a Dios con corazón indiviso. Se dio cuenta de la corrupción de la familia humana y se apartó de los descendientes de Caín a quienes reprendió por su gran maldad. Había en la tierra quienes reconocían al Señor, lo temían y lo adoraban. Pero el justo Enoc se sentía tan perturbado por la creciente maldad de los impíos, que no se relacionaba con ellos cada día, por temor de verse afectado por su infidelidad y que sus pensamientos no siempre se dirigieran a Dios con la santa reverencia que merecía su carácter excelso. Su alma se afligía pues todos los días veía cómo pisoteaban la autoridad divina. Decidió apartarse de ellos, y pasar la mayor parte del tiempo en soledad, que dedicaba a la meditación y la oración. Permanecía ante el Señor y oraba para saber su voluntad más perfectamente, de manera que la pudiera cumplir. Dios se comunicaba con Enoc por medio de sus ángeles y le daba sus divinas instrucciones. Le hizo saber que no siempre contendería con el hombre en su rebelión, que su propósito era destruir la raza pecadora mediante las aguas de un diluvio que caería sobre la tierra” (La historia de la redención, p. 59).

Es como dice Pablo: “Y no os conforméis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestro entendimiento, para que podáis comprobar cuál es la voluntad de Dios, que es buena, agradable y perfecta” (Romanos 12:2). Para saber cómo debemos comportarnos en estos últimos días, encontramos buenas orientaciones en Romanos 12:9-21).

La certeza del necio

Al estudiar esta lección, notamos que la insensatez está tomando control del planeta. En los noticieros podemos ver exactamente lo que hace un necio o insensato. Veamos algunas de sus características:

 

Cuán lastimoso pecado es que los hombres no despiertan a la realidad y comprendan cuán necio es permitir que los afectos desordenados por las cosas terrenales expulsen el amor de Dios del corazón. Cuando el amor a Dios es expulsado, el amor al mundo surge rápidamente y llena el vacío. Solamente el Señor puede limpiar el templo del alma de la contaminación moral” (Consejos sobre la mayordomía cristiana, p.142).

El temor del sabio

Basados en la lección, presentamos una lista de las características de los sabios, procurando resaltar las palabras que mejor caracterizan cada punto, y basados en Proverbios 14:

 

 

 

’El principio de la sabiduría consiste en venerar al Señor’ (Salmo 111:10). Cuando los hombres de hábitos malos y prácticas pecaminosas ceden al poder de la verdad divina, la entrada de la palabra de Dios da luz y entendimiento al humilde. La verdad es aplicada al corazón, y la fuerza moral, que parecía haber estado paralizada, revive. El que la recibe adquiere entendimiento más fuerte y claro que antes. Ha afianzado su ser en la Roca eterna. La salud mejora, por el hecho de sentirse seguro en Cristo. De este modo van a la par la religión y las leyes de la salud” (Testimonies for the Church, tomo 4, pp. 553, 554; citado en Mensajes para los jóvenes, p. 171).

“Los ojos de Jehová”

Este tema es fascinante. Habla de un Dios que es realmente capaz. Y creo que estas características de Dios son impresionantes. ¿Y cuáles son?

 

 

Ahora bien, hay algo más que podemos añadir a Alguien tan capaz. Él es puro Amor, esa es su Ley, a través de la cual rige el universo. ¿Podemos imaginar un Rey, del cual todos dependamos, que tenga todas estas características, y todavía haga todo a través del principio del amor? Ese sería un Reino realmente hermoso para vivir, para ser feliz eternamente. A eso lo denominamos perfección, y sólo en el amor hay perfección. Este conjunto de capacidades de Dios es lo que llamamos “temor de Jehová”.

“¡Cuánto se regocija mi corazón por aquellos que sirven al Señor con toda humildad, que aman y temen a Dios! Poseen un poder mucho más valioso que el conocimiento y la elocuencia. ‘El temor de Jehová es el principio de la sabiduría’; y su amor y temor son como un hilo de oro que une el agente humano con el divino. Así todos los movimientos de la vida son simplificados. Cuando los hijos de Dios están luchando contra la tentación, batallando contra las pasiones del corazón natural, la fe une al alma con el único Ser que puede dar ayuda, y resultan victoriosos” (Testimonios para los ministros, p. 161).
El gozo de Dios

Bien podríamos titular esta sección como “Gozo en el Señor”, pues éste surge luego de conocer a Dios, y actuar como Él actúa, haciendo el bien a los demás. El gozo proporciona salud, pues hace que el cuerpo produzca sustancias que nos hacen bien, tales como las endorfinas. “Las endorfinas, a su vez, son sustancias que producidas y liberadas en el cerebro producen sensación de bienestar, y es el ejercicio físico que libera esas endorfinas. Por ejemplo, estudios muestran que una única sesión de ejercicios, con una duración de 20 o 30 minutos en una intensidad baja o moderada, conduce a la disminución de la sensación de incomodidad del dolor. El ejercicio físico también induce la liberación de otras sustancias en el cerebro, llamadas neurotransmisoras, tales como la serotonina y la dopamina, contribuyendo a la reducción del estrés y la ansiedad. Además, hay estudios que indican que el ejercicio puede ser tan efectivo como los antidepresivos en el tratamiento de la depresión. El ejercicio aeróbico regular por 30 minutos, practicado al menos tres veces por semana, puede ayudar a las personas con depresión moderada, que informan mejoría en su humor. Aun  cortos períodos de ejercicio, como una breve caminata, también pueden desencadenar un efecto positivo inmediato”.

Hace un tiempo leí en un periódico que en París, Francia, había un grupo de personas que los domingos cultivaba la alegría de una manera muy original, aunque un tanto extraña. Se reían en una plaza y lo hacían durante una hora, y después se iban. No sé si eso funciona, pero la idea es interesante. Al fin y al cabo, tal como lo afirma la revista Selecciones, del Reader’s Digest, “la risa” es “remedio infalible”.

Ser alegre proviene de ser feliz. La felicidad es un estado permanente; la alegría puede ser temporaria. Podemos estar tristes, y por ello, no alegres, pero en este caso podemos no ser infelices. Seremos felices, y por lo tanto, estaremos a menudo alegres, si tenemos esperanza, y ésta proviene de Dios. ¿Cuál podría ser nuestra mayor esperanza que no fuera la de alcanzar la vida eterna? Quien tiene la certeza de la vida eterna, no puede ser una persona infeliz, e irradiará gozo a su alrededor, y éste puede ser un importante testimonio, especialmente en estos días de gran perplejidad.

“Dios quiere que trabajéis, no con desprecio propio ni desaliento, sino con la más fuerte fe y esperanza, con alegría y gozo, representando a Cristo ante el mundo. La religión de Jesús es gozo, paz y felicidad. Mientras escudriñamos las Escrituras y vemos la infinita condescendencia del Padre al dar a Jesús al mundo para que todos los que crean en él tengan vida eterna, toda facultad de nuestro ser debe ser puesta en acción, para tributarle alabanza, gloria y honra por su amor inefable hacia los hijos de los hombres” (Joyas de los testimonios, tomo 2, p. 224).

La soberanía de Dios

Esta sección es interesante, especialmente para nuestros días. El ser humano ha ido desarrollando la capacidad de planificación. Los países planifican hasta para períodos mayores de veinte años, algunos hasta para cincuenta años. Las grandes empresas llegan a planificar hasta para diez años. Las previsiones de la economía llegan aproximadamente hasta los cinco años. Pero, en la planificación humana, frecuentemente aparecen interferencias que echan todo a perder. Por ejemplo, ¿qué país planifica la llegada de una crisis? ¡Ninguno! Sin embargo, las crisis aparecen de vez en cuando. ¿Qué país desea la guerra? Probablemente ese es  el deseo de algunos líderes alocados. Las empresas tampoco desean las quiebras, pero a muchas les va mal, y un gran número de ellas desaparece. La planificación humana es defectuosa, muy defectuosa.

¿Y cómo es la planificación de Dios? Él ha logrado prever lo que hará durante la eternidad. No son apenas cincuenta años adelante, lo que de por sí ya sería muy bueno, sino que el plazo de previsión de Dios es simplemente la eternidad. Las profecías escritas en la biblia son el fruto de la planificación de Dios y su increíble capacidad de previsión de lo que las criaturas harán en el futuro. Lo más impresionante es que Dios no comete ningún error respecto de sus actos futuros, todo encaja perfectamente bien. Eso queda bien evidenciado en el gran conflicto entre Satanás y Dios. Es impresionante cuánto sabe Dios acerca de las estrategias de Satanás, y lo que él hará todo el tiempo, hasta su trágico final. Dios es perfecto.

Y con respecto a nosotros, siervos de Dios, ¿cómo funciona la planificación? Hasta cierto punto, opera del mismo modo como lo hace en los demás seres humanos, pero a partir de cierto punto, es muy diferente. Nosotros planificamos el futuro, y debiéramos hacerlo. Pero sucede lo mismo que con los alumnos de Administración que aún están aprendiendo, que siempre elaboran planificaciones con defectos: en cierto momento entra el profesor y corrige todo. Así actúa Dios. Los que confían en Él planifican su vida, pero siempre cometerán errores. Dios permite esto, pero en el momento oportuno, Él entra en acción, y reorienta nuestra vida, por lo que siempre estaremos rumbo a la vida eterna.

Es cierto que aparecerán problemas, pues mientras estemos en este mundo lleno de cosas malas, aún los hijos de Dios deberán experimentar algo de los dolores del pecado. No debemos estar dentro de una caja de cristal, prevenidos de todo mal, siendo nosotros también pecadores, y necesitando ser purificados por algún sufrimiento. Me gustó mucho una frase de la Lección: “Nos preparamos y hacemos planes, pero la última palabra pertenece a Dios”. Esto quiere decir que aunque tengamos defectos, aun así Dios nos brinda la libertad de planificación y de cometer errores. No obstante, Él cuida de nosotros, y no siempre permite que esos errores se vuelvan una realidad. Por lo tanto, debemos ser humildes, por lo menos por dos motivos: Dios y todas las criaturas no caídas son humildes, y, en nuestro caso, como seres pecadores, ¿qué motivo hay para que nos enorgullezcamos? Debemos ser conscientes de nuestra total dependencia de nuestro Creador. También es importante que sepamos que Él tiene pleno deseo de, con su infinita capacidad, ayudarnos a conducir nuestra vida rumbo a un lugar que desearíamos ir, si supiéramos cómo.

El Señor tiene un lugar para cada hombre y para cada mujer, sean jóvenes, adultos o ancianos. Cuando los hombres y las mujeres encuentren su lugar, se hará una obra para el Señor que todavía no se ha hecho. Una gran debilidad ha sobrevenido al pueblo de Dios porque... algunos han dejado al Señor Jesús y en sus vidas han puesto a un lado su Espíritu, su amor y su rica gracia. Han elevado sus almas a la vanidad, y han hecho planes basados en la sabiduría humana, suponiendo que el talento humano debía ser su fortaleza. De esta manera atraen sobre sí debilidad y perplejidad. Dependiendo de la humanidad, olvidan que los hombres y las mujeres son finitos, que se equivocan, que son egoístas por naturaleza y que sus planes seguramente están mezclados con escorias” (Alza tus ojos, p. 181).

Resumen y aplicación del estudio

 

Dios es el único Guía seguro para esta vida y para la preparación para la vida eterna. Satanás, desde el principio, se ha especializado como el mayor de todos los estafadores, para engañar. La estrategia de él es prometer algo muy deseable y agradable, surgido del pecado, o sea que quiere hacernos creer que el pecado no es malo, sino algo muy bueno. El pecado, en realidad, al principio parece interesante y prometedor. Y en estos tiempos esta estrategia está siendo utilizada a ultranza. Estemos atentos, es decir, mantengamos una estrecha comunión con Dios todo el tiempo, pues quien permanezca en pie, especialmente los líderes, serán el blanco directo de Satanás para ser derribado y así ser instrumento para engañar a otros, y arruinar a la iglesia. Preguntémonos: ¿No será esto lo que está pasando entre nosotros?

 

Somos seres propensos a ser engañados. Si los ángeles que no eran pecadores y fueron engañados, imagina cuán fácil es engañar a los seres que ya son pecadores, que gustan del pecado. No podemos confiar en nosotros mismos, debemos estar unidos a nuestro Salvador, desde el momento en el que nos despertemos hasta el momento en el que nos adormezcamos.

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La publicidad en nuestros tiempos es que la capacidad la tenemos dentro de nosotros mismos, somos poderosos. Esto es una falacia, pues somos susceptibles a ser engañados fácilmente. Los demás quieren engañarnos, y nosotros mismos nos engañamos, ya sea de manera consciente, o sin que nos demos cuenta. Esto debe servirnos de llamado de alerta.

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Necesitamos mantener una relación estrecha con nuestro Salvador, esto es, comunión con Dios. Todos los días esa debiera ser nuestra primera actividad, antes de que cometamos el primer error. Es una cuestión de prioridades: equivocarse antes o conectarse antes con Dios.

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El corazón puede ser cuidadosamente guardado y protegido. ‘Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?’ (Marcos 8:36-37). Cristo debe morar en el corazón por medio de la fe. Su Palabra es el pan de vida y el agua de salvación. La confianza en su plenitud nos viene por medio de la comunión constante con Dios. Al comer la carne y beber la sangre de Cristo obtenemos fortaleza espiritual. Cristo provee la sangre dadora de vida del corazón, y Cristo y el Espíritu Santo dan poder a los nervios. El alma, engendrada de nuevo en una nueva esperanza es imbuida con el poder vivificador de una nueva naturaleza, queda capacitada para elevarse cada vez a mayor altura” (Consejos sobre la salud, p. 594).

 

“Necesitamos educar y preparar la mente para que tengamos una fe inteligente y una amistad comprensiva con Jesús. A menos que continuamente mantengamos amistad entre Dios y nuestra alma, nos separaremos de él y marcharemos aparte de él. Nos amistaremos con los que nos rodean, y pondremos nuestra confianza en los hombres y nuestros afectos se desviarán del verdadero propósito del culto. No debemos permitir que la frialdad resfríe nuestro amor por nuestro Redentor. Si hemos de tener comunión con él, siempre debemos tenerlo frente a nosotros, y tratarlo como un Amigo honorable, dándole el primer lugar en nuestros afectos. Debiéramos hablar de sus encantos inmaculados y cultivar constantemente el deseo de tener un conocimiento mayor en Jesucristo… Si hubo un tiempo en el que los hombres necesitaran la presencia de Cristo a su derecha, es ahora… Necesitamos al Capitán de nuestra salvación continuamente a nuestro lado” (The Youth’s Instructor, 19 de julio de 1894, citado parcialmente en Hijos e hijas de Dios, p. 29).

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Prof. Sikberto R. Marks

Traducción:
Rolando Chuquimia

Craft, Lynette L; Perna F. M., The Benefits of Exercise for the Clinically Depressed. Primary Care Companion to the Journal of Clinic Psychiatry. 2004; 6 (3): pp. 104-111; Goodwin, R. D., Association between physical activity and mental disorders among adults in the United States. Preventive Medicine 36 (2003): pp. 698-703; citados en el artículo en portugués que puede encontrarse en la siguiente página:
http://www2.uol.com.br/vyaestelar/atividade_fisica_antidepressivos.htm.