Casa Publicadora Brasilera
Comentarios de la Lección de Escuela Sabática

I Trimestre de 2015
Proverbios 

Lección 10
(28 de febrero al 7 de marzo de 2015) 

Detrás de la máscara

Raildes do Nascimento

Introducción

Hipocresía significa “fingimiento, falsedad”, una interpretación artística de algo que no es verdadero. Jesús dijo: “Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía” (Lucas 12:1). Utilizar una máscara es intentar engañar.

Muchos religiosos se esconden detrás de máscaras. Jesús le dijo a los fariseos: “¡Ay de vosotros también, doctores de la Ley! Imponéis a los hombres cargas que no pueden llevar. Y vosotros ni aún con un dedo las tocáis” (Lucas 11:46).

La deshonestidad, la mentira, el engaño, la lascivia fueron utilizados en el Edén, donde Satanás se escondió detrás de una serpiente para engañar a nuestros primeros padres (Génesis 3:1-6). Utilizar máscaras es vivir en la hipocresía y seguir al padre de la mentira (Juan 8:44).

El misterio de Dios

Dios no necesita investigar las cosas porque no hay nada oculto delante de Él. En Proverbios 25:2-7 encontramos comparaciones instructivas que tratan acerca de cuestiones relacionadas a la corte.

Los caminos de Dios son inescrutable, y eso refleja su gloria. “El rey, por otro lado, tiene el deber de “escudriñar” los motivos de las cosas. En esto está su gloria y para ese propósito fue establecido. Pero aunque sea un rey humano, también tiene algo insondable en sus propósitos, pues es un vice regente de Dios”.

Todos los reyes son establecidos y removidos por Dios (Daniel 2:21) y su función es investigar las cosas, a fin de traer a la luz las obras ocultas de las tinieblas y juzgarlas con sus súbditos, para promover la paz. “Aparta el impío de la presencia del rey, y su trono se afirmará en justicia” (Proverbios 25:5), pero el Dios del Cielo escudriña y “revela lo profundo y lo escondido, conoce lo que está en tinieblas, y la luz mora con Él” (Daniel 2:22).

Pablo escribió acerca de este misterio: “¡Qué profunda riqueza de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!” (Romanos 11:33). Dios es “Rey de reyes y Señor de señores” (Apocalipsis 19:16), pero los reyes de la tierra son “rey de reyes” (Daniel 2:37). Esa es la gran diferencia entre Dios y los reyes establecidos por El, además de las diferencias todavía no reveladas (Deuteronomio 29:29).

El necio como sabio

Hay más esperanza de redención para el necio que para el hombre cegado por su presunción (Proverbios 26:12; cf. Romanos 1:22). “Moody relaciona este texto con el de 2 Pedro 2:22”. Y Henry añade: “El perro es una terrible representación de los pecadores que se vuelven a sus vicios […] Esto describe a los que piensan que su estado espiritual es óptimo, cuando en realidad es muy  malo”.

Lo peor que puede existir es un ignorante motivado, semejante a un elefante sin cabeza, que sale destruyendo todo a su paso, sin notar la destrucción que está causando. Así son los necios. No sirven para nada, son como borrachos o viciosos que no piensan ni planifican nada (Proverbios 3:7; 26:5, 16; 28:11). Es posible que en esto consista el clímax del debate sobre el necio, esto es, un hombre lleno de orgullo es peor que un necio. El orgulloso es independiente de Dios e influye en los demás para que le presten crédito a sus necedades, llegando al punto de negar hasta la existencia de Dios, algo que ni siquiera los demonios hacen. Dice el necio en su corazón: ‘No hay Dios’.  Así se corrompen, hacen cosas abominables, no hay quien haga el bien” (Salmo 01:1). Los “demonios creen, pero tiemblan” (Santiago 2:19).

Muchos dejan de brillar porque se convierten en necios. “La verdadera piedad se distinguirá claramente de las apariencias de ella y su oropel. Más de una estrella que hemos admirado por su brillo se apagará entonces en las tinieblas. Los que hayan asumido los atavíos del santuario, pero no estén revestidos de la justicia de Cristo, se verán en la vergüenza de su propia desnudez”.

El perezoso

La lección hace énfasis en esta sección de Proverbios que “presenta un breve libro acerca de los indolentes”. El hombre perezoso odia todo aquello que requiere atención y trabajo. “No obstante, es insensato también asustarse de los deberes reales a causa de dificultades imaginarias. Esto puede aplicarse al hombre perezoso en lo que respecta a los deberes religiosos”.

Luego de observar que el hombre perezoso le rehúye al trabajo, lo encontramos apasionado por la comodidad. La ociosidad desgraciadamente ocasiona muchas enfermedades espirituales. La persona no se preocupa por seguir adelante con su tarea. Así son los perezosos. El mundo y las pasiones de la carne son las bisagras de las que cuelgan. Aunque se muevan en dirección a un aparente culto exterior, no estarán más cercas del cielo. Salen de la cama, pero podrían quedarse allí, porque probablemente no harían que algo sucediera con su trabajo.

Es común ver que los hombres que no desean cumplir con su deber fingen que no pueden hacerlo. Los perezosos en lo que respecta la religión no se esfuerzan en alimentar al corazón con el “Pan de vida”, ni de recibir en oración las bendiciones prometidas. El que se esfuerza en lo que respecta a su espiritualidad sabe que está trabajando para el Señor, y que su obra no será en vano.

El amigo como enemigo

Las reprensiones claras y fieles son mejores que el odio secreto. El amor que se alegra en el pecado del otro sólo traerá perjuicio para el alma. En esta colección de proverbios independientes, los principales temas que se tratan son el amor, la amistad y las relaciones humanas (comparar Proverbios 27: con Santiago 4:13-16). El amor encubierto impide administrar la reprensión necesaria. Ezequiel escribió que el “atalaya” debe exhortar tanto al impío como el justo (Ezequiel 3:16-20), pues hacerlo involucra salvación o pérdida eterna. Hay amigos que aparentan ser enemigos, pues reprenden a los que no aceptan la reprensión.

En el versículo 17 se nos advierte a observar cuidadosamente con quién conversamos. Al hablar con otros, debemos tener en cuenta el objetivo de hacernos más sabios y entendidos unos a otros. El carácter y el intelecto son desarrollados a través de las relaciones humanas.

El enemigo contra el amigo

Los que entrometen en cuestiones ajenas: “El texto hebreo dice ober mit'abber, ‘pasando y exasperándose’ […] Tal como aquél que toma a un perro que pasa por las orejas es el que se entromete en las cuestiones ajenas”. Enfrascarse en los asuntos de las demás personas es lo que mismo que ir tras la tentación. “Aquí tenemos una solemne advertencia a que una persona no se involucre en las contiendas y rencillas de otros […] Están los entrometidos, que interfieren en las desavenencias de otras personas (Proverbios 26:17), el que vive haciendo bromas de mal gusto (Proverbios 26:18, 19), el que lleva y trae intrigas (Proverbios 20-22), el hipócrita (23-28). Todas estas prácticas son abusos de la facultad del habla. Una de las perversiones del habla es la contienda, discusiones insensatas que sólo pueden generar sentimientos y situaciones coercitivas.

El escarnecedor debe arrepentirse sinceramente, o su pecado será su destrucción. La contienda enciende el espíritu y echa a las llamas a las familias y a la sociedad. Este fuego con frecuencia es encendido por bromistas y contenciosos. “El corazón malo que se disfraza es como un recipiente de cerámica quebrado, cubierto por escorias de plata, (expresión que equivale a) el pulido de la cerámica en la literatura ugarítica.  [En el original, esta expresión es] kesep sigim […] significando […] pulimiento. Un esmalte oculta la verdadera naturaleza del jarrón, y pasa a ser más noble del lado de afuera que del lado de adentro. Jesús dijo: ‘Vosotros, los fariseos, limpiáis lo de afuera del vaso y del plato, y por dentro estáis llenos de rapiña y maldad’ (Lucas 11:39)”.

Hipocresía y lascivia. Estas conductas entristecen al Espíritu Santo y todos los que se comporten así serán excluidos en el día de la redención (Efesios 4:29-31; 1 Corintios 6:9, 10).

Consideraciones finales

“Venga tu Reino. Hágase tu voluntad, así en el tierra como en el cielo” (Mateo 6:10). Debemos andar en santa conducta como si ya estuviéramos en el cielo. Para que eso sucede, debemos dejar que  el Espíritu Santo conduzca nuestra vida (Isaías 30:21). Cuando Él mora en nosotros, desbordaremos en “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio. Contra estas virtudes, no hay ley” (Gálatas 5:22).

Pasamos así a vivir el cielo aquí en la tierra, y las palabras de Cristo se cumplen en nosotros: “El Reino de Dios ya está entre vosotros” (Lucas 17:21). Para el verdadero hijo de Dios el reino eterno ya ha iniciado. Entonces vivamos en la tierra, haciendo la voluntad del cielo. ¡Amén!

 

Dr. Raildes do Nascimento
Profesor
Facultad Adventista de Amazonia

Benevides, Pará (Brasil)

Se desempeñó como pastor distrital, y Director de los Departamentos de Salud, Evangelismo y Misión Global. Es doctor en Misiología, profesor de Teología Aplicada en la Facultad Adventista de Amazonia.

W. A. Rees Jones Andrew F. Walls, Provérbios (Novo Comentário da Bíblia), p.65.

Dwight L. Moody, Comentário de Provérbios, p. 68.

Matthew Henry, Provérbios (Comentário Bíblico), p. 51.

Elena G. de White, Profetas y reyes, p. 140.

Moody,p. 67.

Henry, p. 52.

Moody, p. 68.

R. N. Champlin, Ph. D., O Antigo Testamento, Versículo por Versículo, v. 4, p. 2670.

Moody, p. 68.