Los frutos de la carne y del Espíritu




16- Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.
Andad en el Espíritu.
Literalmente " "andad en Espíritu"," es decir, en armonía con ideales espirituales (ver com. Rom. 8: 1, 14). Pablo usa esta expresión repetidas veces en sus epístolas. El Espíritu Santo es el instrumento establecido por Dios para conducir  a los hombres a la vida eterna.

Deseos. Gr. epithumía, " "pasión", "concupiscencia" " (BC, NC); " "apetencias" " (BJ). Ver com. Mar. 4:19. Satisfacer "los deseos de la carne" es aceptar el predominio de las pasiones, sentimientos y deseos carnales; la antítesis de caminar reír el Espíritu". El comportamiento del Espíritu conduce a la vida, pero el de la carne lleva a la muerte (ver Rom. 8:6-8). La palabra "carne" significa la naturaleza humana corrupta.


17. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisierais. "

Contra el Espíritu. Prosigue la contienda aparentemente interminable: la lucha entre la inclinación de hacer lo correcto y la inclinación a hacer lo malo. Cuando Pablo analizó este conflicto en su propia vida pasada, vio que la victoria sólo era posible por medio de Jesucristo (Rom. 7:24 a 8:2).

Estos se oponen. Algo inevitable e inmutable; no hay transigencia del uno frente al otro. Nunca viene el bien si se transige con el mal.

Lo que quisiereis. La enseñanza de Pablo acerca de la debilidad de la carne no concuerda con la creencia de que en el ser humano hay una fuerza latente, por medio de la cual puede vencer sus malas tendencias.


18-Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. "

Guiados por el Espíritu. Rom. 8:14.

No estáis bajo la ley. Pablo advierte a los gálatas que el Espíritu Santo nunca conduce a los hombres a buscar la salvación mediante el cumplimiento de los preceptos del sistema ritual judío, o mediante cualquier sistema de justificación propia. Los que se someten a una religión legalista siempre están en guerra con el Espíritu Santo.

19. " Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia
Manifiestas. La lista de pecados que a continuación presenta el apóstol son sólo algunos ejemplos, pues no agotan el tema. Aparecen la sensualidad, la superstición, el egoísmo y la intemperancia. Cuando los gálatas renunciaron a la conducción del Espíritu Santo, esos malos frutos sin duda aparecieron en sus vidas.

Obras de la carne. Es decir, los hechos que resultan de la acción sin trabas de las pasiones, los sentimientos y los deseos humanos. El apóstol Pablo presenta una lista parcial de esas " "obras" " en los vers. 19-21.

Adulterio. La evidencia textual establece la omisión de esta palabra. (No aparece en la BJ, BC ni NC.) "Fornicación," es decir, inmoralidad en general, por supuesto incluiría "adulterio".

Fornicación
. O "inmoralidad".

Inmundicia. O "impureza" (BJ, BC, NC). 2 Cor. 12: 21.

Lascivia. O " "concupiscencia desenfrenada" " (ver 2 Cor. 12:21). " "Libertinaje" (BJ, BC).


20. Idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías
Idolatría. Todo lo que ocupa el lugar de Dios en nuestros afectos se convierte en un ídolo. El culto pagano incluía por lo general prácticas inmorales y estimulaba a sus feligreses a practicarlas (ver Deut. 23: 17).

Hechicería. Gr. farmakéia, literalmente, "veneno", "poción mágica", "administración de drogas", y por lo tanto, " "brujería" " (ver Exo. 7:11), la pretendida capacidad de producir embelesas mágicos. Pablo se enfrentó a la brujería en Efeso (ver Hech. 19:19). La brujería antigua y el espiritismo moderno tienen mucho en común. Juan incluye la hechicería entre los pecados de los que finalmente quedarán excluidos de la presencia de Dios (Apoc. 21: 8; cf. cap. 9: 21; 18: 23).

Enemistades. U "hostilidades"; "odios" " (BJ, NC).

Pleitos. O " "envidia"; "discordias" " (BJ, NC).

Disensiones. O "divisiones" " (NC).

Herejías.
Gr. háiresis (ver 1 Cor. 11:19), aquí con el significado de "disensiones" (BJ); "sectas" " (BC). Compárese con la situación en la iglesia de Corinto (1 Cor. l: 12-13). El verdadero espíritu cristiano es siempre de unidad (ver Juan 17: 21).


21 Envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Homicidios. La evidencia textual sugiere la omisión de esta palabra.

Orgías. O "francachelas". Festines en los que se come y bebe sin moderación y se cometen otros excesos.

No heredarán
. Ver 1 cor: 6: 9; cf. Apoc. 21: 27.

Reino de Dios. O sea el futuro reino de la gloria divina (ver Mat. 4: 17; 5: 2).


22. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe
Fruto del Espíritu. Lo que naturalmente se produce en la vida cuando está dirigida por el Espíritu (cf. vers. 18). Los resultados de este predominio son un contraste con las obras de la carne (vers. 19-21). El fruto del Espíritu no es un producto espontáneo de la naturaleza humana, sino de un poder completamente diferente al del hombre.

Es digno de tener en cuenta que "fruto" está en singular y " "obras" (vers. 19) está en plural. No hay sino un solo "fruto del Espíritu", y ese único fruto incluye todas las gracias cristianas enumeradas en los vers. 22-23. En otras palabras, todas esas gracias o virtudes deben estar presentes en la vida del cristiano, y no se puede decir que él da el "fruto del Espíritu" si falta una de ellas. Pero hay muchas maneras en que puede manifestarse el mal, y sólo es necesario que se presente en la vida uno de los malos rasgos de la lista de los vers. 19-21 para que la persona sea clasificada con los que practican las "obras de la carne". Se necesitan todas las virtudes cristianas para que una persona sea un verdadero seguidor de Cristo; pero basta sólo una de las "obras de la carne" para que el que la practica sea un seguidor del maligno.

Amor. Agápe. Ver Mat. 5: 43-44; 1 Cor. 13.

Gozo. Jará. Ver Rom. 14: 17.

Paz. Eirene. Ver Juan 14: 27.

Paciencia. Makrothymía. O "resignación". " Ver 1 Cor. 13: 4; 2 Cor. 6: 6.

Benignidad. Jrestotes. O " "afabilidad" (BJ, NC). Gr. jrestotes (ver 2 Cor. 6: 6). Una persona afable es de temperamento suave, tranquilo y apacible. Un cristiano nunca debe ser áspero ni hosco, sino siempre alegre, considerado y cortés.

Bondad. Agathosyne. Es decir, rectitud en el corazón y en la vida, en los motivos y en la conducta. Ver Mat. 7: 12; 12: 33; l 9: 17; Juan 7: 12.

Fe. Gr. pístis, que significa tanto " "fe" como " "fidelidad" " (BJ). La "fe" es una actitud de confianza en otras personas o en verdades respecto a las cuales la evidencia objetiva es incompleta, entre tanto que la "fidelidad" es una cualidad de la conducta que permite que otros tengan confianza en nosotros. La fe es una actitud mental; la fidelidad es una norma de conducta. "Fidelidad" sería en este pasaje una característica más apropiada, pues se aproxima más a los otros aspectos del "fruto" del Espíritu que se hallan en la lista. Ver Heb. 11: 16.


23. Mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

Mansedumbre. Praotes. O "apacibilidad", "dulzura". En cuanto a este rasgo del carácter, ver com. Mat. 5: 5; 11: 29

Templanza. Egkrateia. Mejor "dominio propio". Implica mucho más que abstenerse de bebidas embriagantes. Significa moderación en todas las cosas y un dominio completo de cada pasión y apetito, quedando excluidos los excesos de toda especie. Es posible ser intemperante aun en el trabajo para el Señor al descuidar las leyes de la salud. En cuanto al ideal cristiano de perfección, ver 1 Cor. 10: 31; cf. Mat. 5:48. Aunque en algunos MSS se añade "pureza" a la lista de virtudes, la evidencia textual establece su omisión.

No hay ley. No hay ninguna condenación contra los que dirigen su vida de esta manera. " "Obras" como éstas son dignas de toda alabanza (ver vers. 6, 13-14), así como se desechan las "obras" del sistema ceremonial (vers. 1, 4). Los que reflejan en su vida estas características del Espíritu son los únicos que están verdaderamente libres y pueden disfrutar de genuina felicidad. Sólo ellos están completamente en paz con Dios y con el hombre.

24. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
Crucificado la carne. Es decir, han renunciado completa e irrevocablemente a cada tendencia natural que no está en armonía con la voluntad de Dios. En cuanto a "con Cristo estoy juntamente crucificado", ver Gál. 2: 20; cf.. Rom. 6: 2-16; y en cuanto a "la carne", ver Gál. 5: 13, 17, 19.

La lucha del cristiano contra las tendencias naturales desordenadas, los apetitos y las pasiones consta de dos etapas. La primera es una decisión bien meditada, firme, estable e irrevocable de rendir el corazón y la voluntad a Cristo para que él elimine cada mala tendencia de la vida. Esta decisión debe ser reafirmada cada día, y durante el día con tanta frecuencia como surjan las tentaciones o cada vez que se advierta que no se ha alcanzado la meta de la perfección. Sólo así puede el cristiano llevar a cabo la orden de presentar su cuerpo a Dios "en sacrificio vivo, santo, agradable" (ver Rom. 12: 1). Dios acepta esta resucita decisión de la voluntad, y él continúa con la obra celestial de transformar la vida (Rom. 12:2) y de reformarla a la semejanza de Cristo. Este es el proceso de santificación, de alcanzar " "la medida de la estatura de la plenitud de Cristo" " (Efe. 4:13). En cuanto a la condición del cristiano durante este proceso, ver com. Mat. 5:48. El cristiano quizá todavía cometa faltas (ver MJ 336), aunque no deliberadamente; pero mientras acuda a Cristo genuinamente arrepentido (Heb. 4:15-16; 1 Juan 2: 1) y reafirme su voto original de lealtad, sigue siendo reconocido como hijo de Dios y se le concede el privilegio de llevar el manto de la justicia de Cristo (ver com. Mat. 22: 1-14). Es posible que nos desanimemos debido a los fracasos cuando tratamos de vencer el pecado con nuestro propio poder y no con el de Dios, o cuando no cooperamos con Dios (ver Fil. 2: 12-13). También hay peligro de quedar satisfechos con lo que hemos logrado, peligro de medir nuestro progreso por el de los que nos rodean. La crucifixión de la carne es una lucha que no admite treguas en esta vida. Sin embargo, la vida del cristiano puede ser de una victoria continua en Cristo Jesús, y levantarse inmediatamente cada vez que cayere. Ver Rom. 7: 25 a 8: 4; 1 Juan 5: 4.

Deseos. Ver vers. 16.

25. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
Si vivimos. Si hemos aceptado la conducción del Espíritu Santo, demostrémoslo en forma efectiva en nuestra vida diaria.

26. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.
No nos hagamos vanagloriosos. O "presuntuosos", "ególatras". Los cristianos no deben jactarse ni aun en su corazón de sus triunfos espirituales (vers. 25), sino que con humildad deben considerar que otros son mejores que ellos (Fil. 2:3).

Irritándonos unos a otros. Nada es más ofensivo para los demás que la presunción de que somos más virtuosos o superiores que ellos.

Envidiándonos unos a otros. Algo opuesto a "irritándonos unos a otros". Es tan fatal para el carácter cristiano envidiar a los que, en cierto sentido, quizá sean superiores a nosotros, como lo es el sentirnos superiores a los demás. Afectar superioridad es con frecuencia sólo un esfuerzo para ocultar sentimientos de inferioridad debidos a la comprensión de que en realidad otros son superiores a nosotros. La envidia conduce al odio, y éste a su vez lleva a la venganza. La humildad permanece siempre como una de las virtudes cristianas cardinales. Ver Fil. 2: 3.


COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE

1 COES 37; HAp 311; TM 250; PE 124

6 DMJ 49; FE 263, 341, 358; HAd 25; 2JT 206; 3JT 119; MC 126; MM 316; OE 368; 1T 705; 5T 482, 648; 8T 195; 4 TS 328

7 2T 100

9 FE 55; 1JT 569; 4T 203

12-16 2JT 84

13 DTG 606; Ed 135

16 ECFP 38; 2JT 84

16-17 CH 69

17 CRA 465; ECFP 122; MJ1 112; MM 278; TM 158

19-21 2JT 85

20-21 ECFP 38

21 DTG 746; PP 493

22 ECFP 15; FV 137; 1JT 102; PP 389; 5T 169

22-23 CC 57; CS 527; ECFP 18, 106; Ev 406; FE 240; HAp 31 l; 1JT 516; MB 159; MeM 51; MJ 240; OE 134, 304; PVGM 47; 4T 570; 5T 117, 306

22-24 4T 365; 5T 148

22-26 3T 236; 5T 650

24 CRA 5l; ECFP 28, 38; FV 137; 1JT 86; 1T 440; 2T 443, 484; 3T 241; 4T 655; 5T 83

26 FE 121