Jonathan Gallagher
II Trimestre de 2015
El libro de Lucas
                

Lección 12

20 de junio de 2015

Jesús en Jerusalén

Dr. Jonathan Gallagher

Textos bíblicos:

Lucas 19:28–40; Zacarías 9:9; Lucas 19:45–48; Mateo 21:12–17; Lucas 20:9–26.

Citas

  1. Si logran que formulemos las preguntas equivocadas, no tienen que preocuparse por las respuestas. Thomas Pynchon
  2. A veces, la mejor respuesta a una pregunta es otra pregunta. Jean -Yves Leloup
  3. La gente a menudo se formula las preguntas correctas. Donde fallan es al responder las preguntas que se formulan para sí mismos, y aún allí no fallan por mucho. Una única vía de razonamiento seguida hasta su conclusión lógica los llevaría directamente a la verdad. Pero se detienen justo antes de la misma, una y otra vez. Cuando sólo tienen que extender la mano y atrapar la idea de que lo explicaría todo, deciden que la búsqueda no tiene remedio. La búsqueda no es desesperada. No hay pajar tan grande en el que no se pueda encontrar una aguja. Pero se necesita tiempo, se necesita humildad y una razón seria para la búsqueda. William Maxwell
  4. Grande es el poder de la tergiversación constante. Charles Darwin
  5. No permitiré que ningún hombre reduzca y degrade mi alma haciéndome odiarlo. Booker T. Washington
  6. El odio es la venganza del cobarde por estar intimidado. George Bernard Shaw
  7. El amor, el respeto, la amistad, no unen tanto a la gente como el odio común por algo. Anton Chekhov

Para debatir

¿Cómo es que una entrada triunfal semejante pudo transformarse tan rápidamente en rechazo? ¿Qué había detrás de las diversas preguntas que le hacían a Jesús? ¿De qué manera estos diversos ataques a Jesús reflejan los asuntos en el gran conflicto? ¿Qué podemos aprender de sus respuestas? Sabiendo hacia dónde va todo esto, ¿de qué manera el comportamiento de Jesús es mucho más inspirador?

Resumen bíblico

La entrada triunfal de Jesús en Jerusalén se registra en Lucas 19:28-40, cumpliendo la profecía de Zacarías 9:9. En el templo, Jesús hace salir a los vendedores, provocando la hostilidad de los sacerdotes y líderes (Lucas 19:45-48; Mateo 21:12-17).

Lucas 20 nos da algunos ejemplos de cómo Jesús fue interrogado sobre su autoridad, sobre su papel, sobre quién era él realmente. Jesús cuenta la historia de los terratenientes que abusan de los siervos del Señor, y, finalmente, matan a su hijo. Luego a Jesús se le preguntó sobre el pago de impuestos, y él les da a su gran respuesta. Jesús también respondió hábilmente la pregunta de los saduceos respecto a la resurrección, y a continuación, les pregunta acerca de sus concepciones sobre el Mesías, y advierte al pueblo contra el comportamiento de los maestros de la ley.

Comentario  

La entrada triunfal de Jesús en Jerusalén pronto toma un tono diferente a medida que los distintos líderes que hay allí tratan de desacreditar a Jesús. Sus preguntas pesadas, con el propósito de atraparlo eran contestadas de manera elocuente, pero esto sólo hace que se vuelvan más decididos en destruir a Jesús y su influencia. Entre la gente, la adulación finalmente da paso al rechazo, porque este es el principio del fin.

Pero hay mucho que aprender del tiempo trascurrido durante la última visita de Jesús a Jerusalén. Vemos su papel con un enfoque más claro cuando sus enemigos utilizan todo tipo de técnicas para contrarrestar su mensaje. Ellos no quieren a este tipo de Dios, de modo que tratan de matar al mensajero. En lugar de preguntar si lo que Jesús enseña es la verdad, exigen saber “con qué autoridad” está actuando. En vez de admitir que la parábola de los labradores los describe a ellos y sus malas acciones, lo que quieren es matarlo. En lugar de hacer preguntas genuinas, “enviaron espías que se hicieron pasar por hombres sinceros. Ellos trataban de sorprender a Jesús diciendo algo que les permitiera entregarlo al poder y autoridad del gobernador” (Lucas 20:20; FBV).

En lugar de tratar a Jesús con honestidad, muestran su verdadera naturaleza por sus tácticas sucias, diseñadas para meter a Jesús en problemas a fin de poder acusarlo y castigarlo judicialmente. ¡Cuánto revela esto la verdadera naturaleza del conflicto sobre la naturaleza y el carácter de Dios! De la misma manera como Lucifer usa maneras engañosas y mentirosas para criticar y condenar a Dios y su uso del poder, así también Lucifer estaba detrás de estos ataques a Jesús.

Jesús responde con honestidad y directamente, empleando una gran sabiduría para no hablar movido por la ofensa o la hostilidad, sino tratando de ganar la discusión por el llamado a la razón y la demostración de lo que es verdaderamente bueno. Vemos aquí algunas maneras realmente útiles en las que podemos responder cuando somos falsamente acusados o cuando las personas tratan de manipularnos.

Por supuesto, Jesús sabía hacia dónde se dirigía todo esto. Él conocía sus intenciones asesinas. Pero por el bien de las personas que estaban todavía indecisas, él quería darles una prueba de Dios y su justicia, tratando de ayudarles a ver la verdad y tomar las decisiones correctas. Sabiendo el final, Jesús todavía busca salvar y sanar a aquellos que están perdidos y moribundos.

Comentarios de Elena G. de White

  1. “Los escribas, sacerdotes y gobernantes fueron reducidos todos al silencio. Desconcertados y chasqueados, permanecieron cabizbajos, sin atreverse a dirigir más preguntas a Jesús. Por su cobardía e indecisión habían perdido en gran medida el respeto del pueblo, que observaba y se divertía al ver derrotados a esos hombres orgullosos y henchidos de justicia propia. Todos los dichos y hechos de Cristo eran importantes, y su influencia había de sentirse con intensidad que iría en aumento después de su crucifixión y ascensión. Muchos de los que habían aguardado ansiosamente el resultado de las preguntas de Jesús, serían finalmente sus discípulos, atraídos a él por sus palabras de aquel día lleno de acontecimientos. Nunca se desvanecería de sus mentes… Pero mientras el sentimiento popular se inclinaba a Jesús, el odio de los sacerdotes hacia él aumentaba. La sabiduría por la cual había rehuido las trampas que le tendieran era una nueva evidencia de su divinidad y añadía pábulo a su ira. En su debate con los rabinos, no era el propósito de Cristo humillar a sus contrincantes. No se alegraba de verlos en apuros. Tenía una importante lección que enseñar. Había mortificado a sus enemigos permitiéndoles caer en la red que le habían tendido” [El Deseado de todas las gentes, p. 545].

 

  1. “Debemos estudiar la revelación que Cristo, el Gran Maestro, ha dado del carácter de Dios, para que en espíritu, palabra y obra lo podamos representar ante quienes no lo conocen” [El ministerio médico, p. 119].