Casa Publicadora Brasilera
Comentarios de la Lección de Escuela Sabática

I Trimestre de 2015
Proverbios

Lección 13
(21 al 28 de marzo de 2015)

Mujeres y vino

Raildes do Nascimento

Introducción

Sansón y Dalila; Julio César y Cleopatra. Estos son dos ejemplos que reflejan la verdad expresada en el pasaje de Proverbios 31:3; “No gastes tu fuerza  con mujeres, ni tus caminos con las que destruyen a los reyes”. La mujer adúltera es la que conduce al hombre a la perdición.

Salomón mismo fue víctima al dejarse llevar por sus engaños. “Tenía 700 esposas y 300 concubinas. Sus prácticas lamentables, así como los malos resultados de ello (especialmente la idolatría), se describen en 1 Reyes 11”.

Elena G. de White comenta que “Salomón se transformó en licencioso, instrumento y esclavo de otros. Su carácter, una vez noble y viril, se trocó en enervado y afeminado. Su fe en el Dios viviente quedó suplantada por dudas ateas”. Hacia el final de su libro, luego de haberlo introducido con los consejos de un padre (Proverbios 1:8), aparentemente parece haber encontrado una mujer virtuosa que también es su consejera, la que algunos consideran que fuera su propia madre (Proverbios 31:1).

“El nombre Lemuel significa ‘consagrado a Dios’. Es llamado ‘rey’, aunque no se nos informa de qué reino”. “Hay quienes piensan que Salomón es su autor, pues consideran que Lemuel es otro nombre de Salomón; sin embargo, no puede afirmarse esto. Tampoco es importante saber exactamente quién fue el autor”.

Un brindis “a la vida”

Habacuc refutó la idea de un brindis “a la vida”, cuando habló de la bebida fuerte: “¡Ay del que da de beber a su prójimo! ¡Ay de ti que le acercas tu hiel y lo embragas, para mirar su desnudez!” (Habacuc 2:15). En Proverbios, encontramos las mismas enseñanzas de Habacuc. Debemos abrir la boca, no para beber vino o bebidas fuertes, olvidando así la ley, sino que necesitamos abrir la boca a favor de los que no pueden hablar, de los desamparados, y considerar justamente la causa de todos, basándonos en la justicia de la Ley. “El ‘oráculo’ advierte contra la concupiscencia y la intemperancia, y exhorta a que se gobierne a los necesitados con equidad y justicia”.

“La terrible cantidad de casos de quienes poseían un carácter aparentemente fuerte, pero que fueron destruidos por mujeres viles, y por amor al vino, debería constituir una advertencia para que todos eviten esos males”. En Babilonia hubo en ejemplo claro de esto cuando “el rey Belsasar hizo un gran banquete a mil de sus príncipes, y en presencia de los mil bebía vino” (Daniel 5:1). Además, se atrevió a utilizar los utensilios de la casa de Jehová, que Nabucodonosor había llevado a Babilonia, para festejar su pompa y borrachera. En ese contexto, en el que apareció en la pared la escritura de Dios sentenciándolo por ese acto, la reina madre le aconsejó que consultara al profeta Daniel para interpretar la escritura en el muro (Daniel 5). Las consecuencias fueron la destrucción de Babilonia y el juicio de Dios sobre el rey y toda la ciudad. “El vino es burlador, y la cerveza alborotadora. El que por ellos se desvía, no es sabio” (Proverbios 20:1). Asimismo, debemos recordar que “los borrachos… no heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6:9, 10).

Un brindis “a la muerte”

Moody, al comentar Proverbios 31:6, afirmó: “Esto no constituye una autorización a ingerir bebidas alcohólicas con moderación, ni un consejo cínico. Delitzsch menciona, basado en este versículo (Marcos 15:23), al vino ofrecido en las ejecuciones por las mujeres nobles de Jerusalén. No obstante, lo más probable es que el versículo sea una comparación negativa. A pesar de los demás, tú no debes beber. El vino, las mujeres y la música constituyen un antiguo trío envilecedor. Un rey tiene una mayor responsabilidad, según los versículos 8 y 9”.

“Todos aquellos que posean un puesto de autoridad deben ser más cuidadosamente sobrios que los demás hombres, y deben ser los defensores de los que son incapaces o temerosos de defender sus propias causas”. Nuestro bendito Señor no se rehusó a sufrir las amarguras del cáliz de la aflicción, que por nuestra causa fue puesto en sus manos, sino que puso en manos de su pueblo el cáliz del consuelo, de manera que hasta los más angustiados pudieran regocijarse. Él bebió el cáliz por nosotros, a pesar de haber pedido al Padre que se lo apartara de ello (Lucas 22:42). “Por su llaga, fuimos sanados” (Isaías 53:5).

Una mujer virtuosa

En Apocalipsis encontramos a dos mujeres: una verdadera (Apocalipsis 12) y una falsa (Apocalipsis 17). La primera, que aparece en el capítulo 12, tiene varias semejanzas con la mujer virtuosa de Proverbios 31; la segunda, que aparece en el capítulo 17, representa la mujer adúltera que en el libro de Proverbios es presentada como la que desvía a los insensatos y a los reyes del camino de la sabiduría (Proverbios 5:1-23). A semejanza de esta mujer, la que aparece en Apocalipsis 17 es llamada “Babilonia, madre de las rameras y las abominaciones de la tierra” (versículo 5). Ella contamina a los moradores de la tierra con sus engaños. Juan escribió: “En su mano tenía una copa de oro llena de abominaciones y de las impurezas de su fornicación”, contaminando a “los reyes de la tierra y sus habitantes” (Apocalipsis 17:4, 2).

Pero la mujer virtuosa es “literalmente, una esposa noble”. Esta mujer tiene todas las características positivas del libro de Proverbios. Es sabia, su valor excede al de las joyas más finas, vale la pena encontrarla, es fuerte, es idónea y atiende a su familia, incluyendo al marido. Hay una gran semejanza entre esta mujer y la de Apocalipsis 12, que es perseguida por el dragón. Ella “guarda los mandamientos de Dios y tiene el testimonio de Jesucristo” (Apocalipsis 12:17). “Esta sección es un apéndice del libro. Se trata de un bello poema acróstico: el primer versículo comienza con la primera letra del alefato hebreo, mientras que las veintiuna letras restantes van apareciendo sucesivamente. El poema habla por sí mismo. Al lado de todo lo que los proverbios afirmaron hasta aquí acerca de la ‘mujer extraña’, la ‘enseñanza de una madre’, la honra y la dignidad de la mujer son constantemente exaltadas. Nuestro libro atinadamente con las alabanzas pronunciadas hacia la esposa y madre de parte de su esposo e hijos (29-31)”. Así como el apóstol Juan presenta a Jesús como “el Alfa y la Omega” (Apocalipsis 1:8, hacia el final del libro de Proverbios encontramos a la mujer virtuosa siendo el Alef y el Taw del hebreo. Encontramos, al concluir la lección, “al verdadero Salvador y la verdadera mujer que le sirve”.

Ella trabaja

Otra característica de la mujer virtuosa es que no es perezosa. Sigue el ejemplo de la hormiga (Proverbios 6:6-11); satisface todos los requisitos para obtener la sabiduría; se levanta temprano para cumplir con sus actividades; vela por su casa y trabaja día y noche para mantenerla. “Las palabras hebreas para alimento y porción son fuera de lo común, pero fueron utilizadas de manera muy semejante a la de Proverbios 30:8”.

Su lámpara está siempre encendida, no le falta aceite (Proverbios 31:18). Jesús ilustró esta escena de la mujer virtuosa de Proverbios contando la parábola de las diez vírgenes. Esta mujer representa a las cinco vírgenes prudentes que esperaban al novio, siempre listas para salir a su encuentro. “Tomaron aceite en sus vasijas, junto con el de sus lámparas” (Mateo 25:4). Fueron previsoras, en su espera se concentraron en el novio que iba a venir. Asimismo, se le ordenó a los hijos de Israel que trajeran “aceite puro de olivas prensadas, para que las lámparas [estuvieran] encendidas de continuo” (Levítico 24:2). Las lámparas encendidas significaban la presencia continua del novio en la memoria de quienes lo aguardaban. Por eso, la mujer virtuosa mantenía encendida su lámpara durante toda la noche, mientras trabajaba para alcanzar sus nobles objetivos. Ella tenía abundante provisión de aceite. “Trabaja incansablemente, para ayudar a los pobres, tiene que estar preparada para enfrentar las vicisitudes de la vida”. En la mujer virtuosa, tenemos el símbolo de la iglesia que Dios espera que seamos (Proverbios 31:1-31).

Ella se preocupa

La sabiduría con la que se inició el libro de Proverbios ahora la encontramos en la mujer virtuosa. Sus virtudes no son apenas la diligencia, la sabiduría, la bondad y la nobleza, también son sus características, lo que no sucede con una mujer indolente. Estas virtudes típicas en el libro de Proverbios son remarcadas por el temor del Señor (Proverbios 31:30; comparar con 1:7), una virtud especial de la mujer.

Este pasaje debe ser aplicado a las personas, pero, ¿no podría también aplicarse a la iglesia, a la que se describe como una esposa virtuosa? Dios, por su gracia, ha formado un grupo de verdaderos creyentes entre los hombres pecadores, para que posean toda la excelencia que se describe aquí. “El encanto y la hermosura son de poco valor en sí mismos. Algunas mujeres de cuerpo y rostro hermosos no son tan bellas bajo las presiones del ajetreo diario. La belleza es alabada por los que no piensan, pero la mujer que realmente tiene valor, hermosura y encanto verdaderos es la que teme al Señor”. “Pero el Señor respondió a Samuel: No mires su parecer, ni su gran estatura, porque yo lo desecho. Porque el Señor no mira lo que el hombre mira. El hombre mira lo que está ante sus ojos, pero el Señor mira el corazón” (1 Samuel 16:7).

Para estudiar y meditar

Nadab y Abiú “violaron las órdenes de Dios usando ‘fuego extraño’ (Números 3:4). Para quemar el incienso se valieron de fuego común en lugar del fuego sagrado que Dios mismo había encendido, y cuyo uso había ordenado para este objeto.  A causa de este Pecado, salió fuego de delante del Señor y los devoró a la vista del pueblo… Nunca hubieran cometido Nadab y Abiú su fatal pecado, si antes no se hubiesen intoxicado parcialmente bebiendo mucho vino”. “El que por ellos se desvía, no es sabio” (Proverbios 20:1).

Sobre la obra de la mujer virtuosa, el libro concluye mostrando las características de aquellos que aceptan y procuran la sabiduría con diligencia, conforme Proverbios 1:1-7. Una clase de mujer es considerada un tropiezo durante todo el libro de Proverbios. Otra mujer aparece al final venerando al Señor (Proverbios 31:30), hablando con sabiduría (versículo 26), convirtiéndose en ejemplo y portadora de la verdadera sabiduría. Esta mujer refleja el carácter de la verdadera iglesia que “guarda los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Apocalipsis 12:17; 14:12). No come el pan de la pereza, sino que es diligente y trabajadora en la viña del Señor.


Se desempeñó como pastor distrital, y Director de los Departamentos de Salud, Evangelismo y Misión Global. Es doctor en Misiología, profesor de Teología Aplicada en la Facultad Adventista de Amazonia.

R. N. Champlim, Comentário Bíblico do Antigo Testamento, Livro de Provérbios, p. 2692.

Elena G. de White, Profetas y reyes, p. 41.

Champlin, p. 2691.

Francis D. Nichol, ed.; Comentario bíblico adventista, tomo 3, p. 1070.

W. A. Rees Jones, Andrew F. Walls; Novo Comentário de Provérbios, p. 75.

Matthew Henry; Comentário Bíblico: Provérbios, p. 62.

Moody; Comentário de Provérbios, p. 78.

Henry, p. 62.

Moody, p. 78.

Jones y Falls, p. 75.

Moody, p. 78.

Derek Kidner, Provérbios: Introdução e Comentário, p. 177.

Nichol, tomo 3, p. 1071.

White, Patriarcas y profetas, pp. 373, 376.