Abrahán

(heb. 'Abrâhâm, "padre de una multitud" [como sugiere la expresión ár. ruh~m, "multitud"]; aparece por primera vez en textos de Ebla del período prepatriarcal y luego en bab. antiguo como Abraham; egip. del s XIX a.C., 'Ibwrhni [el nombre de un príncipe palestino]; sudar. 'brhn; en la lista de lugares de Palestina conquistados por Sisac, 'lbrm; ugar. 'Abrm; en un antiguo sello heb., 'brm; gr. Abraám).



Patriarca a quien el pueblo hebreo considera como su primer antepasado étnico (aunque también lo es de otros pueblos).


I. El mundo en que vivió.
Abrahán nació en Ur durante el período neosúmero. Alrededor del 1960 a.C., poco antes de su nacimiento y de acuerdo con la llamada Cronología Corta, cayó la fuerte 3ª dinastía de Ur (que había gobernado por más de 100 años). Fue reemplazada por las dinastías rivales de Isin y de Larsa, bajo las cuales Ur declinó algo en importancia como centro político del valle mesopotámico. Durante los 75 años que Abrahán vivió en Ur y en Harán, el país estuvo bajo el dominio de gobernantes súmeros, aunque los amorreos, que ya habían dominado la mayor parte de Siria y Palestina, estaban penetrando en Mesopotamia. Hacia el 1830 a.C. fundaron la poderosa 1ª dinastía de Babilonia, cuyo 6º rey, Hamurabi (c 1728-1686 a.C.), fue el gobernante más notable.

Cuando Abrahán entró en Canaán, encontró el país mayormente en manos de los amorreos. Sin embargo, no era un estado unificado, pues lo componían numerosas ciudades estados de diversos tamaños, con reyes y reyezuelos de origen amorreo como la clase dominante. Egipto, por su parte, estaba regido por los poderosos reyes de la 12ª dinastía (1991-c 1780 a.C.). Si Abrahán estuvo en Egipto entre 1875 y 1864 a.C. (véase Gn. 12), debió haber conocido a Sesostris III, faraón de Egipto, quien gobernó desde 1878 hasta 1840 a.C. De acuerdo con antiguos registros, este rey dirigió campañas militares contra Palestina y contra Skmm (que podría ser Siquem), pero no ocupó el país. Parecería que la campaña fue sólo para castigar la ciudad y no conquistarla.

Durante el tiempo de Abrahán se realizaron las campañas militares descriptas en Gn. 14. No se ha podido identificar a alguno de los reyes con monarcas conocidos de fuentes seculares; sin embargo, los hallazgos arqueológicos confirman la narración. Las exploraciones de Albright y Glueck descubrieron evidencias de que una cultura floreciente y muchas ciudades de Transjordania fueron destruidas en los ss XX o XIX a.C., y que el país estuvo mayormente deshabitado por varios siglos después de esto. También existen indicios de que Sodoma y Gomorra, que presumiblemente estaban en el extremo sur del Mar Muerto, fueron destruidas en ese tiempo. Estas ciudades se mencionan en un texto cuneiforme de Ebla* del período prepatriarcal. Véanse Amrafel; Arioc; Bera; Birsa; Quedorlaomer; Semeber; Sinab; Sodoma; Tidal.

II. Su vida.
La vida de Abrahán se puede dividir en 4 grandes períodos: 1. Antes de entrar en Canaán; hasta los 75 años. 2. Peregrinación temprana en Canaán hasta el nacimiento de Isaac; unos 25 años. 3. Desde el nacimiento de Isaac hasta la muerte de Sara y el casamiento de Isaac con Rebeca; unos 40 años. 4. Vida posterior, ancianidad y muerte; unos 35 años.

Abrahán nació en la ciudad de Ur o cerca de ella, en la Mesopotamia inferior. De acuerdo con la cronología bíblica adoptada en este Diccionario, Abrahán nació en el 1950 a.C., salió de Harán rumbo a Canaán (después de la muerte de su padre) en el 1875 a.C., visitó Egipto entre 1875 y 1864 a.C., y murió en el 1775 a.C. (después de haber vivido en Canaán durante 100 años). El padre de Abrahán, Taré, tuvo otros 2 hijos: Nacor y Harán, padre de Lot (Gn. 11:27). La familia adoraba dioses paganos como también al verdadero Dios (Jos. 24:2).

El registro del Génesis no dice nada acerca de la aparición de Dios a Abrahán antes de su salida de Ur, pero Hch. 7:2-4 claramente aplica el mandato de Gn. 12:1-3 al período durante el cual la familia todavía vivía en Ur. El destino original de la caravana familiar de Abrahán, Taré, Nacor y Lot era Canaán (11:31). Pero primero se establecieron en Harán, al norte de la Mesopotamia, aunque no se sabe cuánto tiempo permanecieron allí ni tampoco por qué se quedaron en ese lugar. Tal vez sólo tenían planes de permanecer lo suficiente como para dar descanso a sus rebaños, o quizá la edad avanzada de Taré impedía que el grupo prosiguiera el viaje (cf v 32). Además, que Nacor no acompañara a Abrahán hacia Canaán, después de la muerte de su padre, puede implicar que la opiniones sobre abandonar las ricas tierras de pastoreo de Harán estaban divididas. Sin embargo, con el tiempo a Abrahán se le repitió la orden, quien tomó consigo a su sobrino Lot y salió de Harán hacia Canaán. Aparentemente los 2 habían acumulado considerables "bienes" -mayormente en la forma de rebaños de ganado- y muchos esclavos y sirvientes (12:1-5).

Durante los 25 años que transcurrieron entre la entrada a la tierra de Canaán y el nacimiento de Isaac, la familia patriarcal se mudó de un lugar a otro
. De Siquem, el 1er lugar donde se asentaron (Gn. 12:6), viajaron hacia el sur de Betel (v 8), de allí hacia el Neguev (o región del sur; v 9) y finalmente a Egipto (v 10). Luego regresaron al Neguev (13:1) y a Betel (v 3), y finalmente se asentaron en Mamre, cerca de Hebrón, donde permanecieron la mayor parte de su período de peregrinación (13:18-19; 38). No mucho antes del nacimiento de Isaac, Abrahán peregrinó otra vez hacia el Neguev y "habitó como forastero en Gerar" (20:1).

El viaje a Egipto aparentemente se realizó no mucho después de la entrada de Abrahán a Canaán. La sequía y el hambre, que periódicamente sufrían los habitantes de Palestina, lo impulsaron a buscar alimento en un país donde por lo general había abundancia, a pesar de que casi no tiene lluvias (Gn. 12:10). Mientras estuvo en Egipto, el temor por su seguridad personal condujo al patriarca a presentar a Sara como su hermana. Esta evidente falta de fe en la protección de Dios le creó una situación vergonzosa, que terminó con su expulsión de la tierra (vs 11-20). Cuando Abrahán regresó a Canaán era "riquísimo en ganado, en plata y en oro" (13:1, 2); Lot también tenía "ovejas, vacas y tiendas" (v 5). La falta de pastos y de agua para estos grandes rebaños provocó la separación del patriarca y su sobrino. Lot se asentó primero en el fértil valle del Jordán y más tarde fue "poniendo sus tiendas hasta Sodoma"; Abrahán regresó a Mamre, cerca de Hebrón (vs 6-18), donde habitó unos 20 años.
Durante su permanencia en ese lugar ocurrieron muchos acontecimientos importantes. El primero de ellos fue la invasión de una confederación de 4 reyes de la Mesopotamia bajo la conducción de Quedorlaomer (Gn. 14:1-10). Cinco reyes de la región de Sodoma se unieron contra los invasores, pero fueron derrotados, y sus habitantes llevados cautivos y sus bienes saqueados (vs 11, 12). Al saber que su sobrino Lot estaba en manos de los invasores, Abrahán los siguió con su propio ejército particular de 318 hombres y rescató a los cautivos, que estaban en la zona próxima a Sodoma, y sus posesiones (vs 13-16). Al regresar de esta expedición Abrahán se encontró con Melquisedec, sacerdote y rey de Salem,* y le dio "los diezmos de todo" (vs 17-24). Poco después de esta experiencia, el Señor hizo un pacto solemne con el patriarca, asegurándole que sus descendientes poseerían Canaán (cp 15). Como en Mamre pasaban los años y no nacía ningún heredero, Abrahán tomó el asunto en sus manos y se casó con Agar, la sierva egipcia de su esposa, quien le dio su primer hijo: Ismael (16:1-4). Este casamiento desafortunado produjo discordia en el hogar y culminó con la expulsión de Agar y de Ismael (16:5-16; 21:9-21).

Durante su permanencia en Mamre, Dios renovó su pacto con Abrahán e instituyó el rito de la circuncisión como señal del pacto (Gn. 17). Más tarde, el Señor le apareció en la forma de un caminante y le renovó la promesa de un hijo y heredero; en la misma ocasión le reveló la inminente destrucción de Sodoma y sus ciudades vecinas, lo que ocurrió al día siguiente (cps 18 y 19). Poco después de este acontecimiento la familia patriarcal se mudó a Gerar, donde Abrahán otra vez alegó que Sara era su hermana y no su esposa (cp 20).

No mucho después de su mudanza a Gerar, nació Isaac (Gn. 21:1-7). Las fricciones entre Sara y Agar aumentaron -sin duda acerca de quién sería el heredero-, lo cual derivó en la expulsión definitiva de Agar e Ismael del hogar (vs 8-21). Abrahán permaneció en Gerar y en Beerseba hasta que Isaac llegó a la juventud (vs 22-34). Mientras vivía en Beerseba, Dios probó su fe al pedirle que ofreciera a su hijo como sacrificio. Después de 50 años de residencia en Canaán, todavía no se habían cumplido las promesas de Dios de que la tierra se le daría a él y a sus descendientes; pero, con repetidas pruebas para su fe, ésta se elevó resplandeciente y triunfante en la prueba suprema (cp 22). El autor de Heb. dedica casi 1/3 de su comentario -acerca de la vida fiel de los antiguos hombres de Dios-, a narrar los incidentes de la vida de Abrahán que demostraron su fe (He. 11:8-19). Hacia el fin de este período de peregrinación en Canaán, Abrahán aparentemente regresó a Hebrón, donde Sara murió a la edad de 127 años (Gn. 23:1, 2). Allí compró a un heteo local la 1ª porción de Canaán que le perteneció: la cueva de Macpela y el campo en el que ésta se encontraba, y allí sepultó a su amada esposa (vs 3-20).

Con la muerte de Sara, Abrahán percibió que su propia vida pronto terminaría. Aunque Isaac tenía casi 40 años, aún no se había casado, y el patriarca se sintió impulsado a hacer provisión para la perpetuación de la línea familiar acerca de la cual se le habían hecho las promesas. Por eso envió a su fiel mayordomo Eliezer a Mesopotamia, donde vivían sus parientes (Gn. 22:20-24), para buscar una esposa para Isaac, una mujer que pudiera comprender y apreciar los privilegios y las responsabilidades del pacto (24:1-9). La misión fue coronada con el éxito, y a su debido tiempo Eliezer regresó a Canaán con Rebeca, hija de Betuel, sobrino de Abrahán, quien era hijo de Nacor (vs 10-67). El amor cementó la unión así arreglada, y unos 20 años más tarde nacieron los primeros niños (25:20-26).

4. Vida posterior, ancianidad y muerte.

Durante unos 35 años después de su casamiento, Isaac compartió el hogar paterno con Abrahán, quien se casó otra vez y crió varios hijos que le dio Cetura (Gn. 25:1-4). Antes de su muerte, a la edad de 175 años, Abrahán hizo arreglos para el traspaso a Isaac de los bienes, los derechos y los privilegios que le correspondían como heredero de las promesas del pacto (25:5), mientras que los otros hijos recibieron regalos abundantes -sin duda, ovejas y vacas- y los envió hacia el este (v 6). Ismael e Isaac enterraron a su padre en la cueva de Macpela, donde algún tiempo antes habían enterrado a Sara (vs 8-10).

A pesar de las debilidades comunes a todos los hombres, Abrahán perseveró en el propósito de toda su vida de caminar por donde Dios lo dirigiera, ya fuera en el largo viaje de Ur a Canaán o al monte Moriah para ofrecer a su único hijo, el hijo de la promesa. Mediante el fuego de las pruebas, las demoras y el chasco, su fe se fue perfeccionando, por lo que pudo ser llamado "amigo de Dios" (Stg. 2:23). La elevada estima en que apropiadamente lo tuvieron sus descendientes, con el tiempo degeneró casi hasta el punto de ser honrado por encima de Dios. Pero el brillo de su fe y su larga vida de devoción a la voluntad de Dios resplandecen sin marchitarse por todas las generaciones. Véase Abram.