Apóstol-
(gr. apóstolos [de apó, «lejos», «apartado de», y stéllo, «enviar», «despachar»; así, literalmente, «uno enviado», y por extensión, «un mensajero», «un embajador»]).
En griego clásico apóstolos se aplica frecuentemente a un barco o convoy despachados en una expedición mercantil o naval; al capitán de un barco mercante o al comandante de un escuadrón naval; a un representante, sea embajador o enviado.
En griego koiné, el dialecto en que se escribió el NT, apóstolos se usa también con estas 2 aplicaciones generales: a cosas y a personas. Aparece con la connotación de un barco enviado, una carga que se despacha; de los documentos que representan el barco y su carga (el documento de remito, o tal vez, la licencia de exportación). Con referencia a personas, el término se aplica al embajador, enviado, delegado. Josefo usa esta palabra cuando habla de los embajadores que los judíos enviaron como sus representantes a Roma.
En el NT, apóstolos conlleva la idea de misión y de representación. El término aparece en el registro de la ordenación y el envío de los discípulos en misión evangelizadora (Mt. 10:2-6). Es probable que en esa ocasión Jesús usara la palabra aram. shelaj, equivalente del participio heb. shâlûaj, «enviado». Este témino semítico, del cual apóstolos es el equivalente griego, parece haber tenido un uso técnico entre los judíos. En la literatura rabínica se lo aplica con referencia a mensajeros y representantes dotados de autoridad, como los responsables de reunir ofrendas entre los judíos de la diáspora. Evidentemente, en todo el NT apóstolos tiene una significación técnica similar.
El término se usa en los Evangelios, con una excepción (Lc. 11:49), y sólo en relación con los Doce a quienes Jesús llamó y envió: Andrés y su hermano Simón, más tarde conocido como Simón Pedro (Mt. 4:18-20; Mr. 1:16-18; Lc. 6:14; Jn. 1:35-42); Jacobo (Santiago) y su hermano Juan, hijos de Zebedeo (Mt. 4:21, 22; Mr.1:19, 20; Lc. 6:14); Felipe (Jn. 1:43, 44); Natanael, también llamado Bartolomé (Jn. 1:45-51); Mateo, también llamado Leví (Mt. 9:9; Mr. 2:14; Lc. 5:27, 28); Tomás; Jacobo (Santiago), el hijo de Alfeo; Simón el Zelote o cananista; Judas, el hermano de Jacobo; y Judas Iscariote. En el NT hay 3 listas completas de los Doce (Mt. 10:2-4; Mr. 3:14-19; Lc. 6:13-16). Una 4ª lista (Hch. 1:13) omite el nombre de Judas Iscariote. Una comparación del lugar en que aparecen los nombres muestra que no guardan un orden definido, con la excepción de Simón Pedro, Felipe y Jacobo el hijo de Alfeo, cuyos nombres aparecen en el 1er, 5º y 9º lugar, respectivamente, en cada lista. Esto ha sugerido que había 3 grupos de 4, encabezados por estos 3 hombres. De los Doce, Pedro, Jacobo y Juan se destacan por recibir privilegios especiales: estuvieron presentes en la resurrección de la hija de Jairo (Mr. 5:37-42); en la transfiguración de Jesús (Mt. 17:1, 2); y en el Jardín del Getsemaní durante su agonía (Mr. 14:32, 33). Sin duda esto se debió al hecho de que estos 3 tenían una comprensión más clara de la obra y las enseñanzas de Jesús y una simpatía más profunda por él. Uno de los Doce, Judas Iscariote, fue el traidor; más tarde se eligió a Matías para llenar su cargo y conservar así el número original de 12 apóstoles (Hch. 1:15-26). Véanse los nombres de los apóstoles.
El término apóstolos, sin embargo, no se limita a los Doce. Cuando Pablo, al defenderse contra los que desalaban su ministerio se llamó a sí mismo apóstol, usó la palabra en su sentido técnico, y dio prueba de su apostolado por el hecho de que había sido enviado por el Señor (1 Co. 9:1, 2; cf Hch. 1:21, 22, 25) y de él había recibido directamente ese encargo (Gá. 2:8, 9; cf Ro. 1:1). «Apóstol» también se aplica a Bemabé (Hch. 14:14); a Apolos, a quien Pablo incluye entre los apóstoles que fueron «espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres» (1 Co. 4:6, 9); y a Silvano y Timoteo, a quienes se describe como «apóstoles de Cristo» (1 Ts. 1:1; 2:6). Bib.: FJ-AJ xvii. 11.1. CBA
0 comentarios