Lástima que haya tan pocos
Lástima que haya tan pocos Aunque me avergüenza, debo admitir que no estuve ahí aquella mañana. A diferencia de María y de Juan, su discípulo, yo no tuve el valor de acompañar a Jesús en sus últimos momentos. Sin embargo, lo más importante para ellos en esa situación naturalmente no Leer más…